Desde 2017, trabajamos especialmente por la defensa y promoción de los derechos de las mujeres migrantes trabajadoras del hogar y de los cuidados, reconociendo su papel fundamental en la sostenibilidad de la vida y en la construcción de comunidades más justas e igualitarias.
Fomentamos el autocuidado y la responsabilidad individual, porque creemos que cada persona debe contar con las herramientas necesarias para ejercer plenamente su ciudadanía en el territorio que habita, liderar su propia vida y fortalecer la convivencia colectiva.
Nuestro compromiso es generar espacios de acompañamiento, formación y participación donde las personas puedan reconocerse, organizarse y transformar sus realidades desde la solidaridad y la dignidad.
¡Somos Comunidad!
Era el 2 de octubre de 2016. Tras participar en el Primer Congreso de Empleo de Hogar y Cuidados en Madrid —organizado gracias al esfuerzo del grupo Turín, de diversas organizaciones feministas y con el apoyo de la entonces alcaldesa Manuela Carmena—, un pequeño grupo de mujeres regresabamos con una idea que nos dejaba en paz:
si querían ser escuchadas, tendrían que organizarse.
Así nació la semilla de lo que más tarde sería la Asociación Intercultural de Profesionales del Hogar y de los Cuidados (AIPHyC). No fue un camino sencillo. Las primeras reuniones se multiplicaban entre idas y venidas, entre compañeras que se sumaron con entusiasmo y otras que, por distintas razones, no podían continuar. Entre conversaciones interminables, papeles, dudas y muchas ganas, el grupo fundador siguió adelante con determinación y esperanza.
En un inicio, se soñó con una organización libre de burocracias, una red viva y horizontal. Pero pronto se comprendió que, dentro del sistema político y social vigente, la invisibilidad solo podía combatirse desde la formalidad. Así que, con el cansancio de los trámites y la convicción intacta, registraron oficialmente la asociación. Apenas dos días después, una de las compañeras tuvo que marcharse; aun así, el proyecto siguió en pie. Porque ya no era de unas pocas: pertenecía a todas.
Crear una asociación de base desde la precariedad no es tarea fácil. Es un acto de resistencia, de creer que el cambio comienza cuando se unen las voces que nunca fueron escuchadas. Pero también es un proceso de aprendizaje, donde las fortalezas de unas sostienen las debilidades de otras, y donde el trabajo colectivo se convierte en refugio y en motor.
AIPHyC es, ante todo, un homenaje a las ancestras que abrieron camino, a las mujeres que cuidan y sostienen la vida, a las que no se rinden. Es perseverancia, resistencia y esperanza.
Es creer que la justicia también puede nacer de lo cotidiano.
Es amor, lealtad y compromiso con la humanidad.
Somos una Organización sin ánimo de lucro defensora de los derechos humanos, en especial de los derechos de las trabajadoras del hogar y los cuidados